A lo largo de sus vidas, las chicas y las mujeres tienen que afrentar todo tipo de desigualdad y pueden sufrir de violencias bajo varias formas.

Las desigualdades se manifiestan en término de acceso a la educación, a la salud, a la propiedad o a los espacios de decisión. Aquellas desigualdades relevan de relaciones de poderes y están a menudo implantadas en las costumbres, lo cual sirve de pretexto. La promoción de la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres debe atacarse a la raíz de las desigualdades, para favorecer un cambio social duradero. De hecho, las acciones apoyadas deben dirigirse tanto a los hombres como a las mujeres.

El único aporte económico sigue insuficiente para luchar contra las desigualdades de las cuales las mujeres son víctimas. Un apoyo eficaz consiste en trabajar con ellas para que puedan ejercer sus derechos, gestionar su vida, influir su entorno y volverse autónomas. Es el poder de actuar, o “empoderamiento”.

El empoderamiento es un proceso de construcción de identidad con una doble dimensión

  • Es una construcción individual que da las herramientas a las mujeres para adquirir una autonomía más grande, una capacidad de auto determinación y la posibilidad de elegir en sus vidas.
  • También es una construcción de identidad colectiva, que permite a la totalidad de la sociedad de generar cambios sociales para una sociedad sin discriminación, sin marginalización y sin violencia.

Las prioridades de GeTM en cuanto al empoderamiento de las mujeres son

  • El acceso de las mujeres a la educación y a la formación
  • La participación a los espacios de intercambios y de dialogo entre las mujeres
  • La participación de las mujeres a los espacios decisional políticos y el acceso a empleo con responsabilidades
  • El acceso de las mujeres a los recursos productivos (propiedades, tierras y créditos) y el aporte de sueldo de las actividades productivas
  • Poner en marcha el proceso participativo de gobernanza local, en la cual las mujeres son actrices con todos sus derechos.

GeTM apoya acciones concretas y a largo plazo, lo cual permite al conjunto de la sociedad de transformar de manera progresiva la mirada de las mujeres sobre ellas mismas. Las acciones apoyadas permiten a las mujeres cambiar de estatuto social, de adquirir una visión positiva y una mejor confianza en sí misma. Su papel en la sociedad cambia, ellas se vuelven económicamente activas y pueden gestionar su sueldo de manera independiente.