Benín es un país pequeño ubicado en el oeste de África que cuenta  con una población de 10,05 millones de habitantes (cifras del 2012).

Las tres cuartas partes de la población se concentran en el  sur del país. Especialmente en las grandes ciudades como Cotonú y Porto Novo (capital administrativa). El 45% de la población vive en los centros urbanos del país.

Benín sigue siendo un país de bajo desarrollo humano y con un ingreso per cápita de 540 US$. A pesar de sus progresos, Benín está en el puesto 163 en el mundo,  sobre 177,  en términos de IDH.

Historia reciente de Benín

 Benín obtuvo su independencia en 1960. Los primeros años de existencia del país fueron marcados por una gran inestabilidad política. Durante los años 60 sufrieron tres golpes de estado (en 1963, 1968 y en 1972).

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El último golpe de estado en 1972 permitió a Mathieu Kérékou llegar al poder y establecer un gobierno militar revolucionario. El país pasó a ser entonces República Popular de Benín. Se adoptó una nueva constitución que permaneció en vigor hasta 1990.

 

 

El Estado dirigió entonces todos los sectores de la economía, condujo la reforma agraria y desarrolló la industrialización basado en el modelo de la URSS.

El Estado llevó a cabo programas de desarrollo económico y social pero sin obtener resultados concluyentes. La mala gestión y la corrupción afectaron a la  economía. La estrategia de industrialización condujo a un aumento en la deuda  exterior.

En 1986, la situación económica de Benín se volvió crítica: la agricultura estaba desorganizada,  El Banco Comercial de Benín arruinado y las comunidades paralizadas en gran parte por falta de presupuesto. Se firmaron  acuerdos con el FMI para aligerar la deuda del país pero que implicaron la aplicación de medidas drásticas (aumento de las tasas, congelación de la contratación,…).

En el plano político, las violaciones de los derechos humanos contribuyeron a la tensión social.

Los problemas sociales y políticos, la situación económica catastrófica y la caída de los regímenes comunistas en Europa, condujeron a Kéréekou a poner fin a su propio régimen. Se adoptó una nueva constitución en 1990. Fue la vuelta de la democracia y del multipartidismo.

La economía beninesa se centra esencialmente en los intercambios de bienes y la producción de algodón. Benín actúa como centro de servicio comercial entre Níger, Burkina Faso y especialmente Nigeria. Benín es un país especialmente agrícola donde los cultivos son esencialmente de alimentos.

El sector informal ha jugado un rol importante en la economía beninesa  estos últimos 20 años. Proporciona aproximadamente el 40% de PIB real y mantiene a la mayoría de la población.

Aunque algunos indicadores económicos han mejorado con el tiempo, la pobreza reside en un 40% de la población todavía,  actualmente por debajo del umbral de pobreza.

Además, el rápido crecimiento de la población urbana plantea problemas críticos, como el empleo para los jóvenes, la educación, las instalaciones urbanas, la organización del transporte urbano, las condiciones de servicio y el mantenimiento de los barrios.