CESIP es nuestra organización asociada en Perú desde el 2002. Sus acciones giran en torno a dos grandes temas: la defensa de los derechos de los niños y la promoción de la igualdad de género. Ofrecer a todos una educación, luchar contra la explotación infantil, evitar los maltratos y abusos sexuales, desarrollar la participación ciudadana y la política de las mujeres, etc., son las preocupaciones de CESIP.

En Perú, alrededor de 3 millones de niños y adolescentes trabajan, 1 de cada 3 (cifras de 2007), a veces a partir de los 6 años.

Las actividades que los niños practican son precarias y a veces muy peligrosas tanto para su desarrollo personal y educativo, como para su salud y seguridad (recogida de desechos sólidos en vertederos, fabricación de ladrillos, trabajo en las canteras, venta ambulante,…). Estos niños no disponen de ninguna protección lo que les expone a otro tipo de riesgos: maltrato, accidentes, abusos sexuales, etc.

Por otro lado, el trabajo precoz tiende a acentuar el fenómeno del empobrecimiento de estos niños y de sus familias. Sea en la ciudad o en el campo, el Estado todavía no ha dado prioridad a esta cuestión en su orden del día.

Contra el trabajo doméstico infantil.

El Centro de estudios sociales y de publicaciones CESIP lucha actualmente contra el trabajo doméstico infantil de las niñas. Las jóvenes trabajadoras domésticas a menudo vienen de los campos. Son otros miembros de la familia que les hacen venir a la ciudad diciéndoles a sus padres que aquí las oportunidades de integración y de éxito son mayores. Los miembros de la familia les ofrecen alojamiento a cambio de su trabajo en casas.

Se trata de una forma de trabajo invisible, difícilmente detectable y denunciable ya que las jóvenes hacen pocas actividades fuera de casa y trabajan básicamente en las tareas domésticas. Además, como las actividades se concentran en la familia o en esferas privadas, no se considera como un trabajo. La legislación peruana autoriza a trabajar a partir de los 14 años, aunque ellas trabajan más horas de las que la ley autoriza y por este hecho no son escolarizadas.

Para hacer frente a esta situación, el CESIP ha puesto en marcha un proyecto que tiene como objetivo la erradicación del trabajo doméstico de las niñas y el respeto de la reglamentación en vigor para las adolescentes.

Se han organizado campañas de sensibilización y de información tanto para las jóvenes trabajadoras domésticas como para las familias para las cuales trabajan.

El CESIP también pone en funcionamiento un servicio de asesoría destinado a la atención de sus peticiones y a la protección de las niñas y las jóvenes para que ellas puedan desarrollar por sí mismas los procedimientos adecuados.

El objetivo final del proyecto es la restitución de los derechos de las niñas y adolescentes trabajadoras domésticas, incluyendo el derecho a la educación, a la sanidad y al buen tratamiento por parte de los patrones.

 

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